• El consumismo en nuestra cultura

     

    “El dinero va y viene”, “para eso trabajo”, son dos de las muchas frases que decimos para justificar nuestra mediocre administración financiera, nuestro poco autocontrol y criterio respecto al consumismo.

     

    Este post no es para fomentar el minimalismo ni ser radicales, el mensaje principal es ser críticos y consumir conscientemente, no por impulso ni influencias mediáticas que nos lleven a comprar cosas. Principalmente se tocarán temas cuestionando ciertos rasgos de nuestra cultura respecto al consumismo.

     

    Pareciera una orquesta perfectamente organizada, se nos ordena “este fin de semana todos vayan a comprar” y ahí vamos todos a inundar centros comerciales. Creo que es importante que nos cuestionemos si realmente somos personas libres o somos fácilmente influenciables por el consumismo.

     

    Diego Dreyfus comparte algo muy cierto en su podcast, menciona que le preguntaron alguna vez qué era lo más caro que había comprado y contestó: algo que compré sin que tuviera el dinero para pagarlo en ese momento y que no necesitaba, independientemente de su precio.

     

     

    Apliquemos nuestro criterio para consumir

     

     

    Antes de interesarme en el tema de finanzas personales, postergaba el ahorro diciendo cosas como “este mes gastaré mucho por X día festivo, empezaré a ahorrar el mes siguiente” y este mensaje se repetía mes con mes, ya que en nuestra cultura este tipo de días festivos son muy frecuentes y todos ellos invitan al consumo y claro, no le damos la prioridad suficiente quedarnos con dinero para nosotros.

     

    Culturalmente se nos ha vendido la idea de que en cierta fecha debemos consumir, y cada vez hay más fechas que celebrar y gastos nuevos que hacer, y esta idea funciona ya que el sistema mismo se beneficia del consumismo, consumir es parte fundamental del capitalismo, incluso sistemáticamente en cada ciclo económico los bancos centrales bajan sus tasas de interés para fomentar el consumo; literalmente te invitan a consumir y a endeudarte para impulsar a la economía, no es casualidad que tengamos estos impulsos consumistas.

     

    Estas invitaciones vienen en forma de incentivos, por ejemplo, cuando bajan las tasas de interés es más atractivo endeudarte en un auto, una casa o en cualquier compra que involucre deuda. Así funciona la economía y esto es parte inherente del sistema.

     

    Y no quiero que se malinterprete, no estoy en contra del capitalismo, al contrario; creo que es el mejor sistema económico ya que premia el merito individual de servir de manera eficiente a los demás; quien más aporte a la sociedad es quien más genera ingresos y es lo más sano para todos, ya que nos invita a cada persona a esforzarnos más y aportar más pues sabemos que esto trae como consecuencia tener más ingresos.

     

    Pero no debemos permitir que esta influencia externa nos lleve al extremo de descuidar nuestras finanzas por estar gastando sistemáticamente la totalidad de nuestros ingresos. No debemos dejar que esto nuble nuestro criterio al consumir y debemos realizar nuestras compras objetivamente.

     

     

    Todo es cuestión de balance

     

     

    Se vale darnos nuestros gustos, de verdad creo que gastar en nosotros mismos nos da la motivación que necesitamos para empujarnos a generar más ingresos y nos da esta hambre de ir por más para elevar nuestro nivel de vida, nos da satisfacción saber que el esfuerzo que ponemos en generar ingresos está regresando a nosotros con esa felicidad que dan las compras, pero debemos hacerlo de forma presupuestada.

     

    Tonny Robbins en Dinero: Domina el juego, le llama a esto la caja de los sueños. Dice que estos derroches estratégicos son lo que añaden sustancia a nuestra vida para que queramos ganar más, la cual es una estrategia que nos falta mucho en nuestra cultura. No por buscar esa satisfacción vamos a gastar todos nuestros ingresos. Debemos destinar cierto porcentaje de nuestro ingreso para esas compras de satisfacción.

     

    No es blanco o negro, no es “ahorrar todo lo posible y no disfrutar la vida” o “gastar todo nuestros ingresos porque vida sólo hay una”; ambos extremos son incorrectos desde mi punto de vista. Debemos balancear el gasto y las finanzas. Todo radica en el control que pongamos en esta situación.

     

     

    Consumir para aparentar

     

     

    El consumismo a veces da sentido de pertenencia a un grupo, de modo que si quieres ser parte de  la sociedad, debes consumir ciertas cosas y esto está muy arraigado en nuestra cultura. La necesidad de buscar encajar en sociedad es algo inherente al ser humano.

     

    Desde nuestros inicios para tener más posibilidades de sobrevivir era necesario pertenecer a una tribu y en la actualidad esto se refleja en traer el ultimo celular y el mejor coche para no sentirnos excluidos de un grupo social y ser aceptados.

     

    Esto sucede aunque signifique quedarnos sin dinero. Como dirían Will Smith o Gary Vee: “Gastamos dinero que no tenemos en cosas que no necesitamos para impresionar a gente a la que no le importamos” y esto es ciertísimo: por querer aparentar tener dinero nos quedamos sin dinero. Es sorprendente la ironía en esto, muchas veces le damos más prioridad al “parecer” que al “ser” y al “tener”.

     

    Una idea equivocada que tenemos en nuestra cultura es medir el éxito con base al consumo, es decir, pensamos que una persona es más exitosa si gasta más dinero y damos por hecho esto como una verdad total. Vemos pasar un buen coche y concluimos que esa persona es “exitosa”.

     

    Y esto no necesariamente es así. Debemos dejar de medir el éxito con el consumo. No sabemos si el dueño de ese coche está endeudado muchísimos años con tal de que la gente crea que es exitoso o si realmente posee riqueza.

     

    El consumismo está tan arraigado que de verdad es una manía en las personas. Mucha gente, literalmente, no puede tener dinero en efectivo encima porque siente ansiedad de gastarlo y es tan fuerte el impulso que ellos mismos se obligan a no portar dinero en efectivo con tal de “controlar” este mal hábito. Este es un ejemplo del consumismo que ha sido instalado en el sistema operativo de muchas personas.

     

    También sucede que las personas han hecho el hábito de que cada fin de semana van al centro comercial a hacer compras. No van con una idea de compra en especifico, sino “a ver qué se encuentran”. No existe una necesidad qué cubrir, simplemente lo han hecho un hábito de consumo.

     

    Pensamos que somos libres de hacer lo que deseamos, pero esto no es realmente así cuando somos fácilmente manipulables, moldeables pormedios externos, poorque esto ocasiona que nuestro criterio deje de ser objetivo y nos hagan actual, sin darnos cuenta siquiera, de determinada manera.

     

     

    Conclusión

     

     

    Es verdad que estos patrones de consumo existen en nosotros; a veces son costumbres que se heredan de generación en generación y otras veces son tradiciones culturales, pero está en nosotros mismos la decisión de poner por encima nuestras prioridades. Debemos cuestionarnos por qué hacemos las cosas. Si las hacemos porque realmente queremos o por una mentalidad de manada, guiada más bien por lo que la mayoría de las personas hacen.

     

    Este post es una invitación a pensar en nuestros hábitos de consumo, ya que impactan directamente a nuestras finanzas personales. Si queremos mejorar en esta área de nuestra vida, una buena idea es voltear a ver en qué gastamos por costumbre y cuestionar un poco más el papel que juega el consumismo en nuestra cultura.

     

    En el post 5 minutos de finanzas personales, se comparten consejos prácticos para mejorar tu administración financiera, si es de tu interés ahondar más en este tema.

     

    Marco Cortina.

     

     

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