Si alguna vez leíste El Capital de Carlos Marx, muy probablemente lo hiciste cuando eras todavía un adolescente

Seguramente recuerdas sus argumentos estupendamente elaborados sobre la dialéctica y la lucha de clases hacen casi imposible no querer seguirlo hacia un mundo sin desigualdad social.

Recuerdo hacer incluso escrito algunas de sus fórmulas matemáticas en mis cuadernos de texto para tratar de encontrarles algún error. No tuve éxito. Todo era perfecto.

Más aún cuando descubrí las palabras de Federico Engels y, posteriormente León Trotsky, personas con las que me identifiqué mucho en su forma de pensar y escribir. Me imaginaba que yo pude haber sido como ellos.

Sin embargo, sabemos que el marxismo y su posterior derivación en el marxismo-leninismo  y, finalmente, el socialismo que se cristalizó en la Unión Soviética y desencadenó, como prodigiosamente anticipó Rosa Luxemburg, una de las más aberrantes creaciones humanas: el totalitarismo soviético en manos de Stalin, el dictador que tiene el vergonzoso récord mundial de asesinatos en la historia de la humanidad. La cantidad de gente asesinada que dejó a su paso es superior (por mucho) incluso a la del propio Hitler.


¿Pero qué pasó aquí?

 

¿Cómo pasamos de un sistema político que luchaba por la abolición de la “explotación del hombre por el hombre”, de la eliminación de la “lucha de clases”, de un muy cercano a la perfección en donde todos tuviesen igualdad de derechos y oportunidades a una dictadura sin respeto alguno por la vida y, además, sumamente ineficiente (económicamente hablando)?

Mi hipótesis, la cual se basa en mi propia experiencia y en libros que he leído no solamente sobre la teoría marxista, comunismo y socialismo sino varios más sobre psicología, economía y sociología, es que Carlos Marx se equivocó en un punto crítico, el cual no pudo anticipar porque en su época no había suficiente evidencia científica para poder ser tomada en cuenta. Hoy sabemos infinitamente más del cerebro y del comportamiento humano que hace 150 años.

Y es por ahí en donde la cagó Marx.


¿En qué la cagó Marx?

 

Creo que aquí me voy a meter en broncas con algunos amigos neo-marxistas y pro-anarquistas pero de eso se trata ¿no lo crees? de aportar ideas y debatir libremente…

Mi argumento aquí es que la naturaleza humana simplemente no funciona como Marx pensaba.

Nuestra creatividad funciona muchísimo mejor en un sistema competitivo y abierto. En donde se incentive económicamente la búsqueda constante de solución de problemas y de cómo hacer la vida más fácil.

Esto es lo que nos hace crecer como sociedad y, finalmente, como especie.

Cuando un emprendedor mira a su alrededor, de vez en cuándo verá oportunidades para mejorar la vida de las demás personas o de hacerlas más placenteras y/o eficientes.

Si hay un incentivo económico, será mucho más probable que tenga la motivación para crear los sistemas (empresas) necesarios para llevarlo a cabo.

Al hacerlo, generará valor para todos los que se vean beneficiados por los sistemas creados por él e, invariablemente, hará que el pastel económico sea más grande cada vez.

Es decir, se habrá creado riqueza.


Carlos Marx tenía la idea de que el pastel iba a ser siempre del mismo tamaño; que la riqueza era finita. Que solo había una cantidad determinada de capital en el mundo, el cual se encontraba repartido de manera injusta porque la clase dominante nunca iba a estar dispuesta a ceder ni un trozo de su pastel


No obstante, la riqueza es ILIMITADA.

Lo podemos comprobar cada vez que una nueva startup es exitosa y cambia el mercado en donde participa para siempre porque creó valor para muchísimas personas. Nadie fue despojado de su dinero. Sí, habrá invariablemente jugadores que habrán perdido mercado y tendrán que ajustarse a eso pero, en general, la mayoría gana muchísimo más de lo que esos pocos perdieron.

Estoy pensando, por ejemplo, en UBER o AirBnB.


Y es que, reforzando mi post sobre las ideas pendejas que tenemos sobre la riqueza y pobreza económica, el dinero por sí mismo no es malo, al contrario, es algo bueno porque es un comprobante de que estás sirviendo a los demás, que agregas valor a sus vidas.


Me gustaría saber qué opinas sobre estas ideas. ¡Manda tu comentario!

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